Andaba un hombre solo
verde y gris
un penitente
haciendo sus penitencias
sobre los cables e inyecciones
un hombre verde
un hombre al fin
un monstruo
con seda de monstruo y manos de monstruo
con fauces de estaño
con voces de ecos, arcaicos ecos
y amplios pedazos de tierra .
Un hombre montado
bestia y bestiario
rosas y soledades
amapolas sin opio
y partes varias de la técnica.
Todos los sabores eran pobres
a su sabor
por que tenía un sabor sanguinolento.
Un hombre que mataba para poder vivir.
Un hombre que construyó castillos de caracoles
un viejo vicio,
un sin fin.
Derrocó algunos reyes en su selva
y otros jefes de otras tribus
con balas de barro
sostenía melodías de un arroyo.
Ese hombre
quiere ser la espada
ese hombre quiere ser la armadura
ese hombre es el que salta a la multitud
al Maelstrón
con carne de estrellas
con malesdeojos
portales y vicios como plagas.
Hombre muerto caminando
hombre vivo en catatonia
hombre que canta
hombre que mata y deja de morir
y en su nariz el olor del espanto,
del cloro
de las cenizas de los puertos.
Volaron elefantes de loza,
leones de billeteras,
cráteres
hojas de carne
y los bosques, bosques de silicios.
Águilas felices y siempre mecánicas
Y otro hombre
y palabras de dragón anciano
y el fuego
y el vuelo
y algunos metros más abajo
mi cadáver lánguido entre sus dientes.

Soy el que soy
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